Fase 1
Mapa de obligaciones
Identificamos y clasificamos las obligaciones aplicables: normativa nacional y sectorial, requisitos de reguladores, obligaciones contractuales y compromisos voluntarios asumidos.
Compliance e integridad
Cumplir no es firmar una declaración: es saber qué obligaciones aplican, quién responde por cada una, cómo se controlan y qué evidencia queda. ISO 37301 convierte eso en un sistema auditable.
Construimos el mapa de obligaciones de cumplimiento —legales, regulatorias, contractuales y voluntarias—, evaluamos los riesgos asociados a cada una, definimos controles y responsables, y establecemos el ciclo de monitoreo, reporte y mejora. El resultado es que la Dirección puede responder, con evidencia, qué obligaciones tiene la organización y cómo las está gestionando.
Fase 1
Identificamos y clasificamos las obligaciones aplicables: normativa nacional y sectorial, requisitos de reguladores, obligaciones contractuales y compromisos voluntarios asumidos.
Fase 2
Evaluamos probabilidad y consecuencia del incumplimiento de cada obligación, considerando sanciones, impacto reputacional y continuidad del negocio.
Fase 3
Asignamos propietario y control a cada obligación relevante, y documentamos la evidencia que debe generarse en cada caso.
Fase 4
Establecemos indicadores, el ciclo de reporte al órgano de gobierno, la auditoría interna y el tratamiento de incumplimientos.
Por el mapa de obligaciones. Es el entregable que más valor genera de forma inmediata y, en muchas organizaciones, la primera vez que se ve consolidado en un solo lugar todo lo que se debe cumplir.
La Ley 18.331 y la normativa de la URCDP son obligaciones que entran en el mapa. El sistema de compliance las gestiona como cualquier otra obligación, y se apoya en los controles del SGSI cuando existe.
Sí, y el esfuerzo incremental es menor. Comparten estructura, función de cumplimiento, canal de denuncias y auditoría interna; lo que se agrega es la amplitud del universo de obligaciones.
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